Un mar de cristal

Intocables como el hielo resbaladizo, jugaban entre las vidrieras de colores de las altas catedrales que son las paredes de coral
Fondos en bocas del toro
El día que se sintió libre, con alas, fue cuando se sumergió para descubrir la inmensidad del mar, rodeada de agua azul, azul clara, blanca, transparente.
Descendía levemente a la vez que sus pupilas, cristales convexos, se llenaban apreciando con total nitidez innumerables pececillos que se cruzaban ante ella, parecían puestos delante de un espejo, al que le sigue otro y otro, formaban copias interminables del mismo.
Brillantes, luminosos, planos.
Flotaban y se desplazaban horizontalmente hacia el infinito, con un movimiento a su vez aparentemente tan inmóvil como la imagen fija de un reflejo.
Intocables como el hielo resbaladizo, jugaban entre las vidrieras de colores de las altas catedrales que son las paredes de coral.
Los miraba a través de sus gafas, que para su deleite, aumentaban el tamaño de los pequeñitos, como quien juega a mirar a través de una lupa.
El fondo del mar, un palacio de hielo con todos sus hermosos detalles.
Es así como descubrió la belleza de la diversidad del mar, y ahora, esos momentos que el tiempo congelo para ella y que su iris retuvo y llevo a su memoria, acuden a su llamada cuando necesita luz, tan claros como a temporales, ayudándola a sujetar un mundo tan denso como frágil que se resquebraja a su alrededor. Hicieron que el mundo se convirtiera en un lugar inhabitable en la tierra a golpe de pala y ladrillo.
– Estoy atrapada, moviéndome entre asfalto y tras muros de hormigón – piensa cuando no está en el mar.

Anuncios

MIL COLORES, CLARIDAD Y AGUAS CALENTITAS: EL CARIBE

“Cada inmersión un mundo. Un subidón. Un juego entre compañeros. Un placer. Un segundo. Un reto. Una imagen. Una oportunidad. Un recuerdo. Un regalo”

Y llegó el final de mi viaje por tierra y casi el principio del viaje submarino.

Dentro del agua no había cansancio, no pensaba si el viaje había sido duro, sí había sido una locura, sinceramente solo podía ser en ese momento muy egoísta y disfrutar del momento, de los colores y formas de los corales y las esponjas, de la infinidad de estrellas de mar, de la sensación de descanso de la silla con la que me muevo, llevada por otro buzo en busca de pececillos que me regalaran su movimiento entre la claridad de las aguas del Caribe.

Cada inmersión un mundo. Un subidón. Un juego entre compañeros. Un placer. Un segundo. Un reto. Una imagen. Una oportunidad. Un recuerdo. Un regalo.

Las sensaciones debajo del agua son un viaje que no sé o no quiero contar, pero dejo unas fotos para compartir con vosotros  un instante de lo inenarrable, poder  estar de nuevo también debajo del agua.

Gracias mamá tierra.

Fantasticas fotos cedidas por Rut Gomez

IMG_3811IMG_3820IMG_4133IMG_4143IMG_3789IMG_3800IMG_3863IMG_4123IMG_4178IMG_3793IMG_3765

Y por fin también… debajo del agua

De nada  serviría que cuente tanta andanza y preparación si no muestro por lo menos un poquito de lo que vi debajo del agua, no sé si hay lugares más bellos o no y no creo que una foto consiga captar la locura de colores que son los arrecifes del Mar Rojo, pero ahí va un poquito del regalo que nos hizo el mar…

debajo-del-agua-1

descendiendo con mi instructor

peces1

Peces Payaso

debajo-del-agua-5

En el arrecife

peces9

Pez Mariposa

debajo-del-agua-6

Con Miguel angel otro buzo diverso

peces6

Tridacna

debajo-del-a-4

Simplemente… buceando

peces3

Pez Mariposa estandarte

debajo-del-agua-7

Dentro del barco

peces7

Pez Globo

debajo-a-2

Observando corales

peces-5

Pastinaca

debajo-del-a-3

Más corales

peces-4

Pez ángel de franja amarilla

peces8

Tiburón leopardo

peces10

Pez Piedra

peces2

Anémona con pez payaso

Fotos cedidas por Jose Luis Prieto Miró