DIARIO DEL HIELO

Lunes 23. A 6 días del hielo.

Cardiaca y “Normal”

No es que tenga miedo a perecer en la nieve, ni que este pensando  cómo reaccionará  mi cuerpo a los no sé cuántos grados bajo cero (la cifra exacta no la he querido ni preguntar) a los que estará bajo el hielo. Creo que estoy cardiaca, en gran parte, por el miedo a todo lo que no puedo controlar. La psicosis del control  no vino con la silla ni con la diversidad,la traía yo en los genes (o es un trauma que me causo mi padre el día que nací) pero lleva años conmigo, y ciertamente  se incrementa y se hace latente ante situaciones en las que hecho de menos no poder poner las manos delante cuando me puedo caer. Creo que meterme en un agujero  helado en una estación de esquí, es una de esas situaciones en las que sin manos, si me tengo que caer, me voy a caer igual, así que si acordonó la zona previamente, mejor, y eso, exige control.

Hoy mordería lo que fuera del manojo de  nervios que soy, quiero saber ya el final de la aventura y me digo que después de ésta me dedicare a leer y pintar el atardecer de mi ventana, como me propuse hace pocos años, aunque sé, que no es verdad.

Hice casi toda la maleta por la mañana y pase el día actualizando el bloc de notas con tareas pendientes importantísimas.

Según lo escribo me doy cuenta de lo estúpido del asunto y vuelvo a abrir el bloc de notas y añado “ llamar a mama para ver cuando recoge al perro”. Continuación de lo estúpido.

Que estas sean mis emociones y tareas de hoy, me acerca más a Britge Jones que a una tetraplejica al uso  y me lleva a pensar donde me situó yo, más allá de lo que un primer vistazo pueda decir mi cuerpo a los demás.

No le voy a quitar mérito a mi día a día o a el camino recorrido, pero no ver mi situación privilegiada dentro de mi colectivo, seria dármelas de ciega.

Debería cerrar mi diario rosa de hoy, proponiéndome contar a lo largo de estos días, intercalado  a las peripecias del buceo, con que recursos estoy contando yo para poder sentirme “ Sindy vacaciones”, que cambiarían la vida de mis iguales “las mujeres minusválidas” para ir a bucear al hielo o para hacer lo que se les pusiera en los ovarios. Consciente de que es complicado hablar del derecho a bucear o a hacer macramé mirando a la luna, en tiempos de vacas flacas. El derecho a decidir como queremos vivir o a que dedicamos el tiempo libre, no es menos derecho que otro y de todos habrá que hablar. Dejando claro, que no me propongo arreglar el mundo en un diario de buceo.

Lo mas interesante del día de hoy, no son los preparativos del viaje, sino darme cuenta de que tengo mas ganas de hablar de la importancia de ser libre para poder tomar la decisión de ir a bucear al hielo, que de hablar de mi.

Buenas noches.

 

 

UN OASIS, ¿NO LO VES?

Canto a los momentos que no se cuentan.

UN NUDOUNA BOLAQUEMA. Un vómito vacío, un insulto, no, muchos insultos, reproches.Asfixia. Un nudo que asfixia a la altura del estómago y genera un vómito vacío que deja una bola que quema. Quema para siempre en los cuerpos que tienen algo que callar, que tienen algo que aguantar. Duelo interminable, inexistente, tapado por la obligación de moverse, porque quien para MUERE. Vomitar sentimientos oscuros usando malas palabras, perdón,  palabras duras a quien te quiere. El vómito es más agrio cuando más se logra callar. Respirar. Controlar una respiración que se descompasa, no, que se para. Ahoga. Un nudo, de cuerda gruesa de paja ocupa. Tragar saliva, no pasa. Llorar, ¿cómo se hace eso? Quema, y no cesa de hacerlo. Olvidar, no, no pensar. Atrapa. Es real. Una bola enorme sin cartel de salida. Se      cuela     por    un      instante      un      hilo      de      luz      entre      el      nudo      de    cuerda.       Un       poco       de        AIRE,       respiración         con         ritmo,         algo          de           color           en          las           mejillas,       el suficiente para poder responder -bien, gracias.-.

Amanece, unas 12 horas de luz, levanta, sostente, hay una fecha de calendario que tachar.

 

Villacañas - Laguna larga - m.de agua

Buceando con las bragas secas o ¿no?

Si alguien nos dice “estuve buceando este fin de semana” nuestra mente visiona un tipo mojado hasta las orejas llevando unas antiestéticas gafotas con un tubito pegado a un lado de las mismas de un estridente color fosforescente, neopreno negro y unas aletas de un color de una escala cromática muy alejada de la del tubito. Esta visión forjada en nuestra retina desde la infancia por Playmobil (1) y compañía (2) dista mucho de los buzos actuales que ahora parecen más bien astronautas y tienen más complementos que la Barbie (3). Uno de sus básicos para la temporada de otoño-invierno, es una traje con el que se puede salir del agua con las bragas secas. Se conoce comúnmente y sin más nombres como: Traje seco (4). Lo descubrí no hace mucho, lo probé en la piscina y buceé con él en el mar a principios de Semana Santa en Jávea.Javea - Anémona

El agua estaba a 15 grados, una temperatura perfecta para pasar frío buceando y comprobar si las virtudes de mi recién adquirido traje seco eran reales. Si conseguía el milagro de no pasar frío, soñar con bucear en el norte de la península, en el Atlántico o bajo el hielo podrían convertirse en locuras realizables para mí.Saludo al sol

Salimos el sábado a las tres de la mañana de Madrid para bucear en Jávea a las nueve. El plan inicial no era tan masoquista pero mi intestino, que es uno de mis enemigos más fieles, volvió a decidir tenernos esperándole.

Primer día de inmersiones. Llevaba unas mallas térmicas, un pantalón de chandal de la XL de algodón del güeno y doble de calcetines, bien estirados por encima del pantalón, camiseta térmica y para terminar la cebolla, un forro polar.

Mi traje seco es como uno de esos pijamas de bebé que llevan cubiertos hasta los piececitos pero de neopreno grueso negro azabache, con manguitos mucho más estrechos que mi mano, un cuello con la posibilidad de dejarte sin riego cerebral y una cremallera de latón en la espalda de hombro a hombro que te encierra en el sofisticado conjunto.

El traje secoComenzamos el ritual de ponerme el traje. Mi asistente iba metiendo el traje mientras una amiga y otros buzos espontáneos del centro de buceo tiraban de mis piernas y me alzaban para meter el traje hasta la cintura y quedarme arreglada para la fiesta en mi silla. Los últimos retoques; gafas, manoplas, capucha y meter la cabeza por ese agujero de neopreno del infierno, lo dejamos para la zodiac.

A la zodiac subí sin mi silla. Pusimos mi cojín en el suelo, me despatarré y apoyé mi espalda en el flotador (5) con Javi sentado detrás para evitar que mi cuerpo terminara clavado contra una botella de doce o si se decidía por tirarse a la derecha, con los dientes en los pies (6) del patrón. Rumbo al punto de inmersión.

Ahí estaba, metiendo mi cabeza en ese cuello primo hermano de los corsés de principios del XIX, disfrutando de una brisa primaveral, que llevaba mis cabellos hacia mi boca y que no sería mi amiga cuando saliera del agua con la nariz helada.

Me fueron escurriendo de la embarcación hasta notar el agua fría en mi nuca y en mi cara. Me cuestioné la necesidad de pasar por eso, hasta que me sumergí. Hicimos dos inmersiones ese día. Javi controlaba mi traje, el suyo, ambos jackets (7) y mi compensación (8). Fueron inmersiones complejas y sí, pasé frío en el agua y fuera, pero no me quitaron las ganas de repetir al día siguiente. Soy una jonki (9) del buceo.

El domingo, segundo día de inmersiones, repetimos la jugada haciendo unas mejoras. Apretamos una válvula por la que me había entrado agua el día anterior y me puse doble de ropa. Como muy bien me enseñó mi madre, mi maleta para 2 días llevaba una buena dosis de por sí acasos (10) entre los que había un arsenal de ropa térmica.Javea - Los Arcos

El viento andaba tranquilito y le permitió al sol calentarnos un poco, antes y después de las inmersiones. La grifería (11) la agarraba Deiviz y se encargaba del jacket. Javi controlaba el aire del traje. La compensación quedó en manos del primero que veía mi señal.

Las inmersiones habían ido bien, pero me quedaba la prueba final; ¿había conseguido bucear con las bragas secas? Al quitarme el traje en el centro comprobamos que sí, seca por todos los lados. Me hubiera podido ahorrar el engorro de cambiarme de ropa, pero las tres capas térmicas no eran el modelo adecuado para ir a comer cerca de la playita.

Creo que puedo decir que demostré tener los ovarios bien gordos, con un equipo fantástico para echarme un cable, pero faltaría a la verdad si no dijera que había otros dos ovarios más gordos cerca mío, los de mi asistente personal Noelia, que aguantó el tirón de levantarse el sábado de madrugada, dormir poco al día siguiente, aguantarme y ponerme el traje y esperar en la zodiac con vientos y soles, a que yo realizara mi prueba de fuego.

Espero que mis bragas secas me acompañen en más inmersiones y me permitan ir con ellas bajo el hielo.

 


Notas al pie

  1. Clics.
  2. Arganboy, madelman, actionman
  3. Muñeca culturalmente endosada a las niñas y preferida por los niños.
  4. Indumentaria de buceo de neopreno o ¿trilaminada?, que, inflándose por una válvula y desinflándose por otra para crear una capa de aire, te da aspecto de muñeco Michelin y te mantiene más calentito, te aísla del agua y te permite abrigarte con ropa y ropa poseído por el miedo a pasar frío a temperaturas no gratas. En la teoría.
  5. Borde circular relleno de aire que rodea toda la zodiac (es casi toda ella) en el que se depositan los pasajeros, buzos y no buzos, los cuales se agarran por medio de cuerdas cuando las olas les hacen brincar. Unos ríen jovialmente como si estuvieran en la intimidad de sus habitaciones, anhelando o recordando. Otros van pasando de blanco a azul y acercando sus futuras vomiteras a la boca.
  6. Volumen en litros del recipiente que se utiliza más comúnmente. También pueden usarse de 10 litros para los que consumimos menos, 15 para los que consumen más o combinaciones de “bombonas” (utilizar la palabra bombona rechina a los buceadores, pero es mi texto y defino como quiero). Los más frikis o profesionales bucean con más bombonas que las que puedo contar con mis manos, se las ponen a los lados, a la espalda; a estas práctica la llaman bucear en sidemount, backmount … etc, etc. También se las cruzan e incluso hacen trenzas de raíz con ellas. Llegandoa llevar hasta una procesión de tanques (nombre utilizado en Latinoamérica).
  7. Chaleco sin mangas que se hincha y se deshincha manualmente y permite a los buceadores subir y bajar del fondo del mar.
  8. Forma de igualar la presión que se genera en los oídos al bajar durante la inmersión. La forma más común es que el buceador/a se presiona la nariz para liberar la presión de los oídos. A mí, me la presionan.
  9. Persona/personaje enganchado a algo. Nombre mal asociado a enganchado a las drogas porque proliferan los enganchados a cosas muy diversas.
  10. Enseñanza familiar que me persigue. Costumbre enfermiza de llevar muchas más cosas de las que uno necesita, justificando el exceso con un millón de situaciones que podrían pasar hipotéticamente.
  11. Llave de la botella de buceo que nunca debes cerrar bajo el agua y lugar de agarre del buceador que me lleva en mis inmersiones.

59 segundos

La verdad es que llevo muchos meses metida en mis cosas. El buceo es para mí una de ellas. Una de esas cosas que no son una obligación, ni exigencias del guión, ni una carga familiar o un trabajo a disgusto, si no un placer, y qué placer.Mexico 2014 - Cenote The Pit - 163 - A Comencé el año con un mes en México tirando el dado de un cenote a otro, así que no tengo ninguna queja, me siento muy muy afortunada. Después de un viaje largo vuelves a tu rutina y la verdad es que, aún teniendo mucho material que contar sobre México, había dejado el blog de lado.
Quería contar el viaje, con todo lujo de detalles, con calidad literaria, y dejando ver las dificultades que entraña para una persona como yo un viaje como ese. Seguro que el día menos pensado las historias sobre México irán surgiendo una detrás de otra.
Esta semana, de repente, todo se ha acelerado.Comienzo a ver los mensajes sobre la feria de buceo de Madrid y pienso en toda la gente que me encontraré a la que le puedo contar que buceo, la de sitios donde me darán información sobre lugares maravillosos donde poder viajar, ¿ podré bucear con tal o cual centro? ¿En qué lugares? ¿Cómo explico lo que hago, lo que necesito? image
Me vuelvo loca, mi corazón se acelera y pierdo “casi” hasta el norte de la emoción. Me siento arriba del escenario recogiendo un premio a toda mi trayectoria pasada y futura, y teniendo sólo un minuto para los agradecimientos.
Me gustaría tanto explicar en un minuto por qué es tan importante que el buceo adaptado, o como convengamos llamarlo, tenga un hueco en la gran industria del buceo, que olvido que en un minuto no se entendería.
Por dónde empezar. ¿Por la importancia de la accesibilidad en centros y barcos?¿Por la necesidad de hacer trajes y equipos no tan atractivos y sí más moldeables a las necesidades y fácilmente modificables?¿Cuento la cantidad de gente que mueve alguien como yo en cada inmersión, buzos, asistentes personales?¿De la locura económica que supone pagar siempre por uno más, porque es casi imposible que el mundo entienda que necesitamos un asistente personal con nosotros, sin sobrecoste?¿Hablo de las complicaciones urinarias e intestinales, del problema de la temperatura, de la hipotensión combinada con calor y neopreno?¿Hablo de mí?¿Del tiempo que me ha llevado soñar, planificar y realizar en 3 años mis 50 maravillosas inmersiones en España, Panamá, el Mar Rojo y México por partida doble?¿O el sueño de bucear en la Patagonia, en el hielo o en una cueva?image
También podría dedicar el minuto a decir que me he superado, que mi “discapacidad” no es un problema, que he llegado con ella más lejos que otras buzas con mi edad, que no hay barreras. No, a mí esto no me vale.
Mis dificultades son unas y las tuyas son otras. Yo no quiero ser ” sobrecapacitada “, quiero igualdad siendo como soy, quiero que mi silla esté pegada a mi culo y la tengas en cuenta para contar escalones. Buceo porque me gusta y si eres buzo entenderás por qué sin más adulaciones. En mi caso si la cosa necesita más ayuda, más rica será nuestra interacción en ese medio que no es ni el mío ni el tuyo. Para superarnos como personas no tenemos que llegar más lejos que nadie ni ser los más rápidos, tal vez se supera el que observa en el camino aquello que ha nadie le importaba más que a él.image
Ahora, si respiro un poco e intento pensar lo frustrante que es tener sólo un minuto para contar tanto, decido mirar el premio, esa estatuilla con mi nombre y, sopesando, me pongo las zapatillas de estar por casa y cojo un paño para disfrutar de sacarle brillo a la figurita, mientras le comento mis sensaciones en el escenario a quien siempre supo de mis pasos.
Así que intentaré aplicarme mi cuento cuando me encuentre con la industria del buceo, y en mis 60 seg dar las gracias a mi familia, llorar y que me sobren 59 seg para disfrutar del momento. Habrá tiempo de entrevistas, quien quiera saber cómo me lo monto, me preguntará.

EL PACÍFICO PANAMEÑO: BUCEAR EN COIBA EN BUSCA DE TIBURONES

“Sí, ¡los vi! tiburones de aleta blanca y pienso que no se les puede tener miedo cuando los ves moverse con ese son que es puro baile”

playa de Parque Nacional de Coiba

playa de Parque Nacional de Coiba


La ruta empezaba con un deseo; bucear con tiburones en el pacifico. Panamá tuvo el encanto de dejarme ir al pacífico antes de bucear en el Caribe, dos mares muy diferentes en un mismo viaje, un sueño de nuevo.
Después de unas 6 horas de coche desde Panamá city llegamos a Coiba anochecido, en realidad llegamos a Sta.Catalina, un pueblito con mucho encanto desde donde salen las barcas hacia la isla de Coiba.
Coiba, reserva natural en la actualidad, había sido el lugar de ubicación de una cárcel, en la que por lo visto no estaban los presos más tranquilitos, según nos conto a la vuelta, un policía que había trabajado allí, al que recogimos con el coche a modo auto-estopista (siendo policía, no nos negamos cuando nos pidió que le lleváramos), también decía que era zona de tiburones, y que estos se habían comido algún preso que intento huir.
poniendome el neopreno en la barca

poniendome el neopreno en la barca


Que había varias clases de tiburones lo sabía y era la razón de bucear allí, que comían presos, creo que eran historietas de añoranza de tiempos pasados del policía “historias de la mili”.
Cuando llegamos fuimos al centro de buceo para planificar inmersiones y nos dijeron que se había roto la barca en la que íbamos a ir, que impotencia y que desilusión en ese momento, nos ofrecían ir en una barca más pequeña, pero no toda mi gente estaba segura que pudiera ir en esa barquita y mi asistente estaba mala, así que con pena por mi parte no me quedo otra que demorar el buceo.
el equipo en el agua

el equipo en el agua


Con un día de retraso, llego el día del buceo y me cambio la cara, tempranito fuimos a coger la barca. Rut, mi instructora, tenía los equipos preparados, Gema, una buena botella de agua con jabón para poder meterme el traje (invento de nuestra querida Lely, buceadora con 70 años) y Marián, lista para sus prácticas como asistente de adaptado. El agua iba a estar calentita y ya había perdido un día de buceo, por lo que me propuse hacer 2 inmersiones ese mismo día desde la barca, por mucho calor que pasara con el neopreno no todos los días se encuentra uno en el pacífico.
recien salidas del aguita

recien salidas del aguita


Nos subimos a la barca con la ilusión de ver a esos preciados pececitos que dan miedo en las películas, con la ayuda de un equipo fantástico del Panamá Diver Center.
¿Qué como subimos con la silla?, con dos principios: 1; pensábamos subir y 2; un montón de manos amigas panameñas alzaron de varios puntos la silla pasando las primeras olas de la playa y con todo el tacto del mundo, me posaron de lado en la parte trasera de la pequeña barquita, donde tampoco faltaron manos para sujetar la silla durante la hora aproximada de trayecto.
Y más manos cuando llegamos a la Isla de Coiba, aparecieron los guardas forestales para bajarme con la silla como si fuera cleopatra, muertas de risa mis compañeras y yo, eran tantos que la silla se alzaba por encima de sus cabezas, siendo por un momento yo la más alta y pudiendo alucinar con la vegetación de la Isla, su arena y el turquesa del agua de la orilla.
Porque Coiba y las islitas de alrededor son paraísos fuera y dentro del agua.
Tiburón de aleta blanca

Tiburón de aleta blanca


Sí, ¡los vi! tiburones de aleta blanca y pienso que no se les puede tener miedo cuando los ves moverse con ese son que es puro baile, uno de ellos reposaba en el fondo, se veían perfectamente sus branquias, y era simplemente bello. También vimos peces mariposa, morenas o un banco de atunes que nos envolvió, pude experimentar que son de verdad las termoclinas, era increíble como cambiaba la temperatura, ahora en cada buceo aprendo y disfruto más. Fueron 2 grandes inmersiones para estrenar Panamá y el pacifico.
morena

morena


Los tiburones ballena y las mantas rayas, no se dejaron ver, creo que se escondieron para que tenga una escusa para volver, y porque el encanto del mar sigue siendo que nunca sabes que te dejara ver, ni por cuánto tiempo.
Atún,Atún,Atún...

Atún,Atún,Atún…


volviendo de la inmersión

volviendo de la inmersión

Volviendo de Coiba

Volviendo de Coiba

Saliendo de la barca

Saliendo de la barca


Fotos cedidas por: Rut Gomez

¿Que pasa con los mayas?

mexico feb2012 079Las personas somos seres curiosos, nos encantan las locuras en masa; el apagón del 2000, el final del mundo del 06.06.2006 y ahora damos paso a: Lo que decían los Mayas, esa cultura que destruímos y de la que no nos hemos acordado hasta ahora.

Cuando viajamos a México a bucear, era ya 2012 y el ambientillo de querer saber que decían los mayas estaba a la orden del día de muchas conversaciones con los mexicanos. Lo primero que nos decían era que los europeos estábamos flipados, que nadie había dicho que se fuera a terminar el mundo, ni los mayas ni sus descendientes esa la mujer que cocinaba frijolitos en su modesta casa del Yucatán.Había crecido la peregrinación a las ruinas de los mayas y ahora nos empezábamos a interesar por su calendario y predicciones.

De todo lo que hablamos, yo concluyo que sí. Íbamos a cambiar de era para el calendario maya,  terminábamos un periodo de oscuridad para pasar por lo visto a un periodo de luz más en consonancia con la naturaleza, y que sobrevivirían los más fuertes que supieran adaptarse al cambio.

Ahora, la interpretación es libre, quien quiera que plante tomates, que en esta era van a salir muy rico y que se meta al gimnasio para ponerse fuerte, otros, creo que ya tienen el refugio preparado, no os agobiéis por los víveres, el Carrefour abre todos los días hasta las once.

Yo creo que hare lo mismo de todos los días, me alegro que ahora sepamos tanto de los mayas, estarían orgullosos de nosotros si nos vieran, lástima que  nos los cargamos a todos. Si una bola de fuego me deja seca, decirle a mi madre que la quiero si queda alguien y si las ondas destruyen las bandas magnéticas de las tarjetas, no me despluméis.

Si sobreviven los más fuertes, espero que sean los que siempre fueron los más fuertes: los luchadores que pelean cada día por tirar para adelante les caiga lo que les caiga, entre ellos, los llamados “personas en riesgo de exclusión social”, que además ahora creo que somos más de la mitad de los españoles  y que los débiles: los corruptos y los que mueven más hilos de los que abarcan sus manos, sean arrasados y sirvan para hacer chascas.

Si viene un periodo de luz, haber si aprendemos algo y no seguimos liándola o no dejemos que nos líen, yo sacare los geranios a la terraza que ya veréis que “bonicos” se me van a poner.

Así que, ¡feliz fin del mundo!, penséis lo que penséis.

Volare…ououououhhh

folleto-de-asistencia-en-viaje-de-aenaVerdad: “Los derechos  están para pisarlos, las leyes para interpretarlas y las reglas  para saltárselas”

Esto es así en la práctica nos guste o no, en ocasiones nos beneficia y en otras nos ahoga y utilizare el ejemplo de coger un avión siendo usuario de una silla de ruedas, para reafirmarlo cómo al menos una de mis verdades absolutas.

Este aparente derecho, tiene carrete de anécdotas y peleas, que daría para escribir un libro de esos bien gordos que se estudian en las oposiciones. Y es que  los derechos están para que te los pisen, ya que  ¿puede todo usuario de silla de ruedas coger un avión?, respuesta correcta: no.

Hay mucha gente que necesita viajar sentado en su propia silla o al menos necesitarían un modelo de asiento diferente al estándar, más adaptado a sus necesidades, pero ni existen esas opciones  ni creo que se las estén planteando.

Digo yo, que si la intención fuera llevar a un tetrapléjico de estos de los auténticos, de mando de mentón, en un carromato al Roció porque es la ilusión de su vida, acepto que las soluciones sean un poco de bar de madrugada, del estilo; “le atamos con unas cuerdas al caballo” o “mejor con un carrito detrás del carromato”,  o “creo que tengo en casa unos cojines que…”. Pero en este caso estamos hablando de la industria de la aeronáutica señores, que construyen aviones que dan la vuelta al mundo y llegas a la cena ¿ y no se les ha ocurrido como podemos viajar en nuestra propia silla?, pues no,no le han dado muchas vueltas.

Lo último y más puntero en sentarte en el avión, es una silla con una sutil sutilísima cuerda para agarrarte el tronco, que es tan estrecha como el pasillo del avión y  que si eres un poco más ancho que la misma, tu culo o tus codos se van dando con cada fila de asientos y solo te queda rezar para que no te haya tocado al final del avión, porque la parte de elegir asiento depende de tu capacidad de camelarte a las azafatas de tierra y de la compañía aérea, si has confiado en viajar con una low-cost, te toca de la mitad del avión para atrás y ventanilla por si pasa algo se aseguran que te sacan el ultimo. Como no hay leyes concretas, cada compañía las interpreta, así que cada viaje es una experiencia ¿Dónde dice la ley que debo sentarme? Respuesta correcta: donde diga cada compañía.

Por no hablar de lo irracional que es que después de que tu silla haya pitado en todos los arcos de seguridad del aeropuerto, no te digan nada por llevar el kit de llaves Allen de la silla en el bolso, mientras pasas comiéndote un bocadillo de chorizo, y sin embargo, te digan que tu silla tiene que ir en la bodega porque son las normas de seguridad.

Y para colmar el vaso,  dependes de la asistencia en viaje(los del chalequito con el dibujo de la silla de ruedas) que depende del país y lo grande que sea el aeropuerto o ni los ves o son el mismo tío que el de cafetería.También hay que decir que si te toca uno majo, son muy majos.

Pero no te preocupes, las reglas están para saltárselas, hay técnicas para conseguir  disfrutar de un vuelo: lo primero hazte amiga de la azafata de tierra, si tu silla no es muy historiada tal vez te deje subirla al avión y te ahorres que salga por la cinta de maletas con una rueda menos, como segundo comodín, tienes a los asistentes de viaje, pregúntales como les trata la vida y que tal su madre, seguido de una petición de que guarden tu silla con mucho cariño y informen que te la suban y no salga por la cinta y el tercer cartucho son las azafatas de vuelo, sácalas la mejor de tus sonrisas y trata de que te coloquen en primera fila para tener un poco más de espacio para estirar las patas, a veces con las prisas del embarque, hacen caso.

Si nada de esto funciona, te recomiendo que viajes con más de un amigo, para presionar más o para que te asistan sin chaleco al más puro estilo sherpa y no sufras si nada ha funcionado y vas en ventanilla al final del avión y tu silla termina rota en la cinta de maletas, porque siempre te quedara cuando pongas la reclamación  engordar el precio de la silla como cuando te roban el bolso y tus gafas del top manta se convierten en la denuncia en unas gafas de marca.

Por lo demás  “espero que tengas en buen viaje y gracias por confiar en  volar con derechos”