Alguien extraño con quien convivo a diario

Parada metro de Madrid Voy a hablaros sobre alguien extraño del que todavía no me atrevo a pronunciar su nombre.

Poca gente quiere definirlo, no se atreven. Los brujos y eruditos estudian sobre él, pero no saben cómo hacerle desaparecer, nadie quiere que esté con nosotros, aunque él tiene su derecho a existir y lo que existe se puede ignorar, pero no se puede destruir.
Muchos le conocieron, y muchos convivimos con él.
Os lo trataré de describir por si le veis paseando conmigo y no me veis feliz, lo trataré de describir para que entendáis a los que le conocen y no les juzguéis, os lo trataré de describir para que me cueste menos convivir con él, os lo trataré de describir porque tal vez sea la única forma de ignorarlo.
No recuerdo el momento exacto en el que le conocí, y no sabía que se quedaría siempre, creo que no actúa igual con todos los que le conocemos, pero a muchos se nos presenta un día y es difícil hacerle callar.
Siempre está hablando y su tono oscila a su deseo, al igual que su discurso, en ocasiones tan osado que te hace rabiar y llorar y otras tan agradecidamente monótono que te permite ignorarlo, ¡benditos esos días!
Es muy listo, siempre sabe que decir para llevarte al límite, hasta que se va apoderando de tus ganas, de tus sonrisas y vives para convivir con él.
Se pone de acuerdo con tus días malos para atacarte, parece confabular con el tiempo, y cuando éste es extremo y pesado de llevar, su voz se escucha más alta.
Si nunca le escuchaste hablar, no te aconsejo que hables de él, no serías justo con quien sí lo conoce.
¿Se puede ser siempre tan poderoso?, nada puede ser tan poderoso si aprendemos a ignorarlo, como al lloro de una rabieta de niño, es mejor no escucharle, atacarle con las ganas de tener un buen día, con los sueños de lo que nos gustaría hacer, y su voz aun estando ahí deja de estarlo. Reír con otros cuando grita fuerte, eso le molesta muchísimo, su fuerza se apaga y tu comienzas a dominar la situación, sientes como pese a caminar de tu lado te soltó la mano y entonces te atreves a decir su nombre; dolor neuropático.
Sí, convivo con él, pero los días soleados me olvido de él, cuando estoy con más gente me olvido de él, cuando sueño me olvido de él, y aunque él sabe volver a hacerse presente, no es eterno y se puede ignorar, para dejarte vivir.
Porque nadie es poderoso eternamente, ya que el poder se lo dimos nosotros, podemos aprender a quitárselo.

DEFINICIÓN DE DOLOR NEUROPATICO:
“El dolor neuropático es un trastorno neurológico en el que las personas experimentan dolor crónico intenso debido a un nervio dañado”

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