A POC A POC; EL BOU FERRER

“El Bou Ferrer era sólo mi inmersión número sesenta, un barco lleno de ánforas que fotografiar mientras jugaba con el mar. No fui consciente de lo que suponía juntar la historia y el mar hasta que lo vi”

Descendíamos por el cabo observando el burbujeo de los compañeros y la inmensidad del azul. El sedimento había enterrado para su protección al  Bou Ferrer, un barco mercantil romano con unas 3.000 ánforas que contenían salsa de pescado, y que el Mediterráneo escondió  a unos 24 metros de profundidad. Una buena visibilidad comenzaba a dejarnos ver a unos 15 metros sus entrañas.

Bou Ferrer 5Al descubierto,maderas de la estructura del barco y una amplia cantidad de ánforas registradas con un número escrito en una etiqueta amarilla atada al cuello de cada una de ellas. Lingotes de plomo con inscripciones por descifrar y rejas puesta encima  del resto del barco para evitar robos. Espoliar parte de este barco del siglo I d.C ya había sido idea de cabezas poco lúcidas. Observábamos a escasos metros  mientras nos movíamos por una cuadricula acotada por unos cabos. DCIM112GOPRODurante los primeros minutos abajo, a la sensación de libertad del buceo se unía el encanto de la historia y lo  desconocido, para más tarde invadir mi cabeza de pensamientos sobre el trabajo de los arqueólogos subacuáticos. Medir el gasto de aire mientras trabajas con posturas acrobáticas. La interacción del agua que conserva y corroe, combinada  con el mimo y la paciencia. Buscar, contar y volver a dejar como estaba. Desenterrar la vida de los antiguos, regidos por  parámetros de tiempo actuales, ahí donde el mismo se paró hace mucho. Qué duro, qué bonito. Bou Ferrer 1Terminado el histórico encuentro, miraba el ordenador en el ascenso, minutos, metros, grados, porcentajes, números. El tiempo riéndose en mi cara me mandó con los romanos, con la de veces que he pataleado por no poder volver al pasado y las que  he querido agarrar los segundos para que no se escapara. Ya con la cabeza fuera del agua, se volvía a manifestar en la cara de todos los buzos esa sonrisa que durante unos minutos se mantiene después de una inmersión como tránsito del agua a la tierra.

Nuestra visita sería una experiencia para nosotros y un toque de atención para sumarnos a ser protectores de lo que vimos, cuantos más conozcamos la importancia del Bou Ferrer, más fuerte será la coraza que lo cuide. El conocimiento siempre fue la mejor arma.Bou Ferrer 4

La paciencia se esconde entre los rincones. Obligados a girar como peonzas, pagamos, sufrimos y nos exigimos. La locura se apodera de nosotros y el deber ser nos absorbe. En la eterna búsqueda  por frenar, he descubierto que dentro del agua el tiempo se relentiza, las pre-ocupaciones disminuyen en número, el momento presente se convierte en compañero y la tan añorada paz te sonríe para que la disfrutes. Acompañar esto, con un tiempo pasado que vuelve para contar historias, se convierte en un sueño con una dulce nana.Bou Ferrer 2

A Tomás Herrero, el jefe;

Sólo una mirada como la tuya pudo disfrutar este pecio con tanto cariño,Prueba de ello, que quisieras compartirlo.

Fotos cedidas por: Jose Antonio Moya.

 

 

EL CENOTE.EL PIT

Un enorme agujero. Estamos flotando en el agua y Javi me sostiene erguida sujetando mis piernas con las suyas, y agarrando por momentos de mi chaleco de buceo cuando me voy hacia delante. Atrás queda ya una empinada escalera y, unos cuantos metros arriba, la selva. Nos miramos a través de las gafas y él me hace una señal, uniendo su dedo índice al pulgar y levantando los demás. Yo afirmo con la cabeza que estoy lista, moviéndola de arriba a abajo.entrada al Pit
Las 12:14 marca mi ordenador de buceo.
Nuestras pupilas no se separan hasta repasar todo lo que necesitan saber antes de sumergirnos y se mandan preguntas que no podemos contestarnos por ahora. Respiro el gas que me proporciona mi regulador. Mi respiración es pausada y comienzo a escuchar las burbujas que el aire y el agua generan al mezclarse.
Ahora entre dos medios.
Ahora rodeados de agua.
Aparte de Javi también bajan conmigo Ruth y Ángel. En otro grupo Aitor, Guille y Tere, mi asistente personal.
Nos dijo Ángel que bajaríamos unos 30 metros y luego iríamos ascendiendo por las paredes del cenote, observándolo.
No es el primer cenote en el que buceamos en el viaje. Esos enormes agujeros de agua transparente, que se ocultan entre los verdes de la selva media mexicana, te atrapan, te conectan con el interior de la tierra. Metros de túneles inundados, recovecos amplios y estrechos que respiran por salidas que permiten a la luz entrar para pintar contraluces. La mente disfruta sin poder retener más allá del momento presente, tan presente como conectado al pasado. Sus imponentes estalactitas cuentan su historia, conectan con sus civilizaciones muertas.
Compenso. Javi aprieta la máscara a la altura de mi nariz, se unen mis fosas nasales y dejo de notar la presión en mis oídos.
El aire que queda entre mis ojos y mis gafas, el agua cristalina, los focos de mi casco, sus linternas y los rayos de sol, nos permiten ver. Elegimos qué mirar o eso creemos.
Ruth me vigila y mantenemos un buen contacto visual. Ya somos viejas compañeras bajo el agua y bucear con ella me recuerda muchos mares y asegura a mis sueños otros por conocer.El Pit
A Ángel lo conozco de hoy, no ha dudado que teníamos que estar ahí, nos quiere enseñar algo y me genera seguridad. Él ya conoce este cenote, nos dijo que bajaríamos unos 30 metros.
Pienso qué puede haber a 30 metros, no necesitamos tantos metros en otros para disfrutarlos, pero no rechazamos la propuesta de entrar en éste cuando se nos hizo.
Estamos bajando.
Giro la muñeca, 2,30 metros aparece en el centro a la derecha en la pantalla.
Ya no tengo a Javi delante de mí, está detrás agarrando mi grifería, buscando una buena postura para los dos y sólo veo su mano para indicarme si necesito compensar. Le contesto con ligeros movimientos de cabeza, normalmente afirmando. Ya nos conocemos dentro del agua, llevamos días intensos de buceo y estoy cómoda con él. La tensión del miedo a lo desconocido, a cómo hacerlo, comenzó a transformarse en disfrute y en esperar a lo que nos pueda venir, sabiendo algo el uno del otro. Él observa, yo observo. Sé que está conmigo y no soltará mi grifería sin decírmelo. Ahora no dudo.
Javi me enseña su ordenador. 25 grados es la temperatura del agua. Un regalo para mi cuerpo que responde manteniendo mis músculos relajados y dejándose llevar. Me permite el disfrute del cambio de postura, bailando ligeramente con el agua para darme movimiento. No hay espasmos, no hay dolor, mi silla espera en tierra.
Descendiendo. Dos sonidos nos acompañan, el del regulador cuando necesitamos aire y el de las burbujas en la espiración.El pit 1
¿Por qué 30 metros? Todo lo pasado es ya más de lo que pensé que le tocaba vivir a mi cuerpo inmóvil. Estoy inmersa otra cultura, de contrastes de colores en playas, pueblos y comidas. De olores desconocidos, sabrosos, podridos y embriagadores. De personas nuevas y viejas que me dan anécdotas, sonrisas, realidades. De la historia de los otros y nosotros, tan cebada y malograda, tan real y aleccionante.
Mi silla y sus fantasmas perdían protagonismo, tal vez no para mí, pero sí en el viaje. Convertida casi en un objeto. Estaba buceando a millones y millones de kilómetros de mi tan “útil” cama articulada.
Seguimos descendiendo, juntos, viéndonos unos a otros.
¿Para qué 30 metros?
Capucha, camiseta térmica, neopreno, escarpines, chaleco, casco, ordenador, equipo, botella, agobiante en tierra pero casi imperceptible ahora. 16 metros. Veo mis manos protegidas por guantes que transformamos en manoplas para mí. Mis manos están preparadas para mi señal favorita cuando veo algo que me gusta; un apasionado aplauso marcado por el ligero choque de una sobre otra.
Ya no necesito compensar apenas y mi cuerpo siente este medio como el suyo.El Pit 2
¿Qué puede haber a 30 metros?
La luz no me abandona apenas, la claridad del agua no te permite verla y poder respirar bajo ella te lleva a la inconsciencia de olvidarla.
No puedo distinguir el espacio. Las linternas son acompañantes que ganan protagonismo a cada metro.
Mi cabeza se inclina hacia abajo y mis ojos dejan de creer en cualquier mentira que mi mente les suele contar, para creer en lo que ven: un árbol, una rama enorme, llena a la vez de muchas ramas. Un árbol vivo o muerto. Un árbol. Está rodeado de una niebla blanquecina que lo protege, que parece girar a su alrededor. Un carrusel que poco a poco me rodea a mí también. Giro en la bruma, la luz, no escasa pero oscura, me permite soñar con un paisaje propio del cuento más fantástico, allí, ante mí, yo ante él, a 30 metros, la mejor atracción del Pit.
Quiero quedarme. Qué estoy viendo. Quiero ir más abajo, poder observarlo, explorarlo, que la niebla de azufre me envuelva siempre. Tengo la sensación de estar viajando al centro de la tierra. No pienso en nadie, encuentro un espacio mío, añorado. Estoy sola, no hay análisis, ni conclusiones sobre qué hago o qué soy, sólo está el placer de admirar lo desconocido. Desnuda mi persona ante lo que no conozco, olvido el miedo. La necesidad de protección desaparece y la soledad se disfruta porque fluye un poder más fuerte que la seguridad, el deleite por aquello que no sé soñar, por aquello que no puedo controlar. Estoy a unos 30 metros conmigo misma. Olvido dónde está mi cuerpo y qué puede hacer.El Pit. El árbol
Poco a poco me separo de la nebulosa, con la pena de no poder hacer ese momento eterno y con la alegría de que sólo sea un encuentro instantáneo. En el espacio de aire entre mis gafas y mis ojos hay agua que brota tímida de mis lagrimales y el gas que llega desde mi regulador se topa en mi garganta con un nudo tan placentero que no quiero deshacerlo.
A la misma profundidad que nosotros veo al otro grupo, pequeñitos y lejanos. Ahora percibo el tamaño del enorme agujero, ilusorio y majestuoso, cubierto de agua, protege en el centro de su corazón un árbol en las nubes.
Volviendo en mí o volviendo a perderme, miro el ordenador de buceo. Marca las 12:17, profundidad, 29 metros.

59 segundos

La verdad es que llevo muchos meses metida en mis cosas. El buceo es para mí una de ellas. Una de esas cosas que no son una obligación, ni exigencias del guión, ni una carga familiar o un trabajo a disgusto, si no un placer, y qué placer.Mexico 2014 - Cenote The Pit - 163 - A Comencé el año con un mes en México tirando el dado de un cenote a otro, así que no tengo ninguna queja, me siento muy muy afortunada. Después de un viaje largo vuelves a tu rutina y la verdad es que, aún teniendo mucho material que contar sobre México, había dejado el blog de lado.
Quería contar el viaje, con todo lujo de detalles, con calidad literaria, y dejando ver las dificultades que entraña para una persona como yo un viaje como ese. Seguro que el día menos pensado las historias sobre México irán surgiendo una detrás de otra.
Esta semana, de repente, todo se ha acelerado.Comienzo a ver los mensajes sobre la feria de buceo de Madrid y pienso en toda la gente que me encontraré a la que le puedo contar que buceo, la de sitios donde me darán información sobre lugares maravillosos donde poder viajar, ¿ podré bucear con tal o cual centro? ¿En qué lugares? ¿Cómo explico lo que hago, lo que necesito? image
Me vuelvo loca, mi corazón se acelera y pierdo “casi” hasta el norte de la emoción. Me siento arriba del escenario recogiendo un premio a toda mi trayectoria pasada y futura, y teniendo sólo un minuto para los agradecimientos.
Me gustaría tanto explicar en un minuto por qué es tan importante que el buceo adaptado, o como convengamos llamarlo, tenga un hueco en la gran industria del buceo, que olvido que en un minuto no se entendería.
Por dónde empezar. ¿Por la importancia de la accesibilidad en centros y barcos?¿Por la necesidad de hacer trajes y equipos no tan atractivos y sí más moldeables a las necesidades y fácilmente modificables?¿Cuento la cantidad de gente que mueve alguien como yo en cada inmersión, buzos, asistentes personales?¿De la locura económica que supone pagar siempre por uno más, porque es casi imposible que el mundo entienda que necesitamos un asistente personal con nosotros, sin sobrecoste?¿Hablo de las complicaciones urinarias e intestinales, del problema de la temperatura, de la hipotensión combinada con calor y neopreno?¿Hablo de mí?¿Del tiempo que me ha llevado soñar, planificar y realizar en 3 años mis 50 maravillosas inmersiones en España, Panamá, el Mar Rojo y México por partida doble?¿O el sueño de bucear en la Patagonia, en el hielo o en una cueva?image
También podría dedicar el minuto a decir que me he superado, que mi “discapacidad” no es un problema, que he llegado con ella más lejos que otras buzas con mi edad, que no hay barreras. No, a mí esto no me vale.
Mis dificultades son unas y las tuyas son otras. Yo no quiero ser ” sobrecapacitada “, quiero igualdad siendo como soy, quiero que mi silla esté pegada a mi culo y la tengas en cuenta para contar escalones. Buceo porque me gusta y si eres buzo entenderás por qué sin más adulaciones. En mi caso si la cosa necesita más ayuda, más rica será nuestra interacción en ese medio que no es ni el mío ni el tuyo. Para superarnos como personas no tenemos que llegar más lejos que nadie ni ser los más rápidos, tal vez se supera el que observa en el camino aquello que ha nadie le importaba más que a él.image
Ahora, si respiro un poco e intento pensar lo frustrante que es tener sólo un minuto para contar tanto, decido mirar el premio, esa estatuilla con mi nombre y, sopesando, me pongo las zapatillas de estar por casa y cojo un paño para disfrutar de sacarle brillo a la figurita, mientras le comento mis sensaciones en el escenario a quien siempre supo de mis pasos.
Así que intentaré aplicarme mi cuento cuando me encuentre con la industria del buceo, y en mis 60 seg dar las gracias a mi familia, llorar y que me sobren 59 seg para disfrutar del momento. Habrá tiempo de entrevistas, quien quiera saber cómo me lo monto, me preguntará.

Buceo… ¿adaptado?

No es lo mismo estar en las profundidades que ponerme profunda. Me gusta más lo primero, pero para mi gracia o desgracia, me justificaré echándole la culpa a mis genes, porque lo segundo también me sale mucho y ¡me voy a poner profunda!
No es la primera vez que planteo la importancia de los términos, he de decir que yo tampoco tengo clara la respuesta y por eso abro debate, y pregunto;
¿Se conquistan los derechos cuando cambiamos los términos que nos designan? Silla sola GOPRO
Por ejemplo; ¿los maricones se hicieron visibles y aceptados o tuvieron que esperar a ser llamados homosexuales para salir a la calle orgullosos de su sexualidad? Los negros conquistaron sus derechos llamándose negros a voz en grito y nos chirría la palabra “hombres de color” pero ¿cambia todo si decimos “raza negra”? ¿Por qué dan ganas de matar cuando alguien utiliza diminutivos por miedo a ofender?; “el chinito de la tienda es majo”. Hablar de “todas” para no utilizar el masculino o la @ ¿Iguala a las mujeres con los hombres? Los juegos paralímpicos ¿se refieren a “para-lelos” o los asociamos a “parapléjicos”? Abofetea el término minusválido, pero ¿cambia cómo me veis si me llamáis diverso funcional o discapacitado?silla de ruedas en la playa
Está claro que el lenguaje es importante pero; ¿Es el lenguaje el motor del cambio? ¿o son los cambios en los actos y actitudes? Decir que es una suma de todo, es la respuesta corta del examen y decir que depende del caso, la respuesta del test. Mientras resolvemos estos misterios (yo ando pensando en ello) me escapo a mi terreno y me pregunto y os pregunto;
¿El termino buceo adaptado nos ayuda a incluirnos en el mundo del buceo o nos integra en una actividad anual? Modo; “jornadas de buceo adaptado en…” y no hueles un neopreno más en la vida.
La palabra “adaptado” es demasiado amplia. El buzo estándar se pasa el día adaptando cosas a su buceo particular, el buceo recreativo se adapta con cosas del técnico. De hecho, me parece más pobre auto-denominarse buceador estándar que buceador adaptado, este último gana fuerza, suena más a una persona que se lo “curra”, que busca “adaptarse” al mar ¿no?Aprendiendo con un compañero de buceo
Yo creo que decir que practico buceo adaptado no dice nada. Por un lado, si no hay necesidad de una terminología concreta, es que somos iguales, pero ¿buceo con las mismas condiciones y derechos que los demás buzos? ¿Se adapta el mundo del buceo a mis condiciones? Si la respuesta es que no, ¿necesito un término para distinguirme? ¿Debe ser buza adaptada? O suena mejor hablar de; ¿“buceo diverso”? ¿“Buceo para tod@”?silla con gorki
Yo quiero mis derechos a bucear como cualquiera y si necesito un término, tenemos que pensarlo o diré que soy buceadora, pero entonces que nadie se asuste cuando llegue a su centro en silla de ruedas o me sentiré discriminada, claro.
¿Me ayudáis a buscarlo?

¿Una sirena en silla de ruedas?

¿Dónde miramos cuando miramos a los otros? ¿Cómo lo hacemos cuando percibimos a los otros diferentes a nosotros?
Yo no soy la sirena del dibujo y esa silla no representa lo que soy. Cualquiera desde el ojo del que mira, puede ser “una sirena en silla de ruedas”
sirena-serigrafia. Camisetas
Tenemos impuesto mucho más de lo que creemos y tan interiorizado, que nuestros ojos seleccionan también de forma impuesta lo que ven. Si tengo razón afirmando esto, no miramos lo que queremos, ni cómo queremos.
Seleccionamos la belleza, miramos lo que es grato de mirar y sobre todo, miramos lo que entendemos, porque aquello que no entendemos, se convierte en ese libro de lectura obligada, que se abandona a la décima página.
¿Qué nos perdemos entonces? Mucho y a muchos, convirtiéndonos en ovejas de un rebaño.
Aprendamos a mirar y cambiaremos realidades impuestas.
Quiero ver belleza donde otros no la vean, decidir particularmente que es bello, que tu mayor defecto sea tu mayor virtud para unos y que a su vez sea amada o repudiada, sin medidas equivalentes, quiero mirar a quien no debería, sin apartar la vista si así nos conocemos, ver horror en una flor y guapa a la muerte.
No quiero ver una sirena en silla de ruedas, quiero ver un pez acompañando a una amiga, una silla que ayuda a una horrible sirena a disfrutar el sol, me quiero enamorar del color de sus escamas y no de su piel, tenerla envidia por vivir en el mar o desear que pise la tierra, tenerla miedo o reírme de ella, solo ver pez o solo ver pecera.
Quiero mirar lo que quiera en ese dibujo y que me recuerde otra cosa que no es.
Quiero que todos nos podamos sentir sirenas, peces o nada.
Quiero saber ¿y, tú que miras? Y que tengas la libertad de no decírmelo, que sientas sin obligaciones admiración o indiferencia.
Entonces seremos iguales, porque no veremos lo mismo pero nos miraremos.
Eso es para mí el dibujo que comparto y que algunos lleváis en una camiseta, en una pegatina.
Soy culpable de pedirle al artista (mi hermano) que pintaba una sirena en silla de ruedas y él es culpable de regalarle a su hermana pequeña tal capricho, gracias por el mimo de un dibujo.
Ahora tengo que aprender a mirar lo que soy y lo que sois, olvidando lo que me enseñaron.
Gracias a los que miráis. Gracias a los que no apartáis la mirada para conocer.

¿Qué queremos ver? ABRAMOS LOS OJOS!

izquierda

¡Un buzo diverso en la ducha?

Derecha

¿Un perro vestido o trece?

¿ un informatico en Dinamarca ?

¿ un informatico en Dinamarca ?

¿Donde miras?

¿Donde miras?

¿Javi bajo el agua?

¿Javi bajo el agua?

¿Super Tomás?

¿Super Tomás?

¿Dos hermanas Extremeñas?

¿Dos hermanas Extremeñas?

¿ una artista de bollywood ?

¿ una artista de bollywood ?

¿Una gótica y su perro?

¿Una gótica y su perro?

¿Una actriz-cocinera?

¿Una actriz-cocinera?

¿ Deiviz bebiendose una cerveza bajo el agua?

¿ Deiviz bebiendose una cerveza bajo el agua?

¿La pareja de Rivemar?

¿La pareja de Rivemar?

¿Una fisio de vacaciones?

¿Una fisio de vacaciones?

¿Mi instructora en Panamá?

¿Mi instructora en Panamá?

¿La hermana y el hermano?

¿La hermana y el hermano?

¿Más tías con perro en un sofa?

¿Más tías con perro en un sofa?

¿Dos instructores cortijeros?

¿Dos instructores cortijeros?

¿Un hombre mirando descarado?

¿Un hombre mirando descarado?

¿Un camiseta oculta?

¿Un camiseta oculta?

¿Dos monitoras de parranda?

¿Dos monitoras de parranda?

¿yo comiendome una gamba en un barco?

¿yo comiendome una gamba en un barco?

Miedo tengo miedo…

Ilustración Pablo Prous

Publicado en: http://issuu.com/infomedula/docs/infomedula26

Ilustración: Pablo Prous

Una vez tuve tanto miedo, que ni lo reconocía, tanto tanto miedo que si no intentaba olvidarlo me faltaba el aliento para respirar

Tengo miedo, toda la vida lo he tenido, toma formas distintas en sintonía con el tiempo, con la edad. No siempre huele igual, no siempre se siente igual, a veces precede a algo divertido y otras a la peor de las pesadillas.
Una vez tuve tanto miedo, que ni lo reconocía, tanto tanto miedo que si no intentaba olvidarlo me faltaba el aliento para respirar, en la noche me dejaba descansar, pero a la mañana siguiente volvía a mi recuerdo como una pesadilla en vigilia. En aquella época, que no importa cuánto tiempo duro (porque el tiempo tenía otra medida) solo podía ver durante todo el día, un techo blanco, sus luces y alguna que otra mancha que me entretenía.
No me movía, de un día para otro no me movía y recuerdo que aquel miedo fue diferente a ninguno que he conocido.
Ahora no sabría decir si tengo más de lo que imagine antes de ese miedo, pensarlo es una tontería y medirlo tampoco tiene que servir más que para ayudarnos a positivizar un buen momento o como arranque para una llantina necesaria.
El miedo puede ser un aliado, porque te empuja a ser valiente. Cuando has pasado mucho miedo un día te atreves a enfrentarte a él porque le viste la peor cara y puedes desear comerte la vida de un bocado, aunque cuidado, porque no te hace intocable, el miedo puede volver en otro grado o forma, no lo menos precies.
Tenía muchas ganas de decir que tengo miedo, porque cuando te quedas tetrapléjico parece que solo hay dos tipos de personas; las que se ponen el mundo por montera y son la hostia y los que no lo superan y caen en un círculo de autoflagelación.
Olvidaros de eso (si lo pensáis), ni la agonía dura toda una vida, ni hay que demostrar a la sociedad que somos tan validos como para trabajar, sacarnos dos máster usando el reconocimiento de voz o tener una familia numerosa, que quien quiera, adelante pero no es intrínseco al “…plejico”.
Yo no sé ni en qué punto estoy ni a cual llegare, iré a un psicoanalista que me ayude a encontrarme, pero creo, basándome en mi experiencia de casi 5 años de risas y lloriqueras, que hay que darle “machuqui” al cuerpo, sin dejar de atrevernos a decir que tenemos miedo, y así, tal vez nos consigamos parecer a “los normales”, ese sector de la población con el que pretendemos igualarnos.
No tenemos que demostrarles nada, tenemos que incluirnos con ellos aunque vallamos más lentos u ocupemos más, nadie es como nadie. Soy y tengo miedo.
Que vivan los miedos, las pataletas y las alegrías, espero que también te alegres de las tuyas, porque sentir es estar vivo y en la inclusión no hay que demostrar nada, solo vivir, para que nos vean la cara.

Para los que ahora estáis pasando mucho miedo, respira e intenta sonreír, cambiara de forma, te dará treguas y aunque no se valla, sabe convivir con la vida.

¿Buceadora adaptada? simplemente buceadora, por favor

Publicado en la revista de buceo Escapate numero 6
http://issuu.com/buceourjc/docs/escapate_6-2013

“Julio Verne ya estaba loco y Cousteau también y ahora ustedes viajan al fondo del mar con su mujer que resulta que es negra”IMG_3531

Voy a hablar desde la total ignorancia de ” la industria del buceo” y desde mi sentimiento más sincero y mi experiencia.
Desde mi sentimiento estoy triste y desde la ignorancia estoy más triste. Esto del buceo adaptado no lo entiendo y se supone que yo soy buceadora adaptada, bueno, yo soy buceadora y punto, pero eso todavía no lo ve mucha gente.
La frustración es enorme, si tienes que levantarte cada mañana y volver a explicarle al mundo que eres para ver que te deja hacer y la frustración es mayor cuando tú ya sabes que eres: Una persona.
Por lo visto la gente no lo tiene claro, y le dices una y otra vez: ” pues una persona igual que tú, o ¿tú que miras?”.
Pues en buceo pasa igual, soy una chica que quiere bucear, sin embargo eso no es lo que el mundo del buceo piensa. Dicen que soy una buceadora adaptada y parece que te dicen literalmente; ¡adáptate!
Piensa que no hay barcos pensados para que buces, así que; ¡ADAPTATE! No hay trajes ni material pensados para ti, así que ¡ADAPTATE! No todo el mundo quiere bucear contigo, así que ¡ADAPTATE! Ir a bucear te va a costar más caro porque necesitas más, así que ¡ADAPTATE! SÍ te tiene que ayudar alguien, ocupa y paga: ¿quieres que le prestemos un tubito para hacer snorkel?, así que ¡ADAPTATE!
Sin embargo, te dicen que claro que puedes bucear, porque gracias a la integración hay; ¡CERTIFICADORAS DE BUCEO ADAPTADO!
Pagaras tus títulos como todos pero tendrás que bucear con instructores de adaptado que también pagaran su nuevo título y por tu seguridad solo podrás bucear con ellos probablemente en sus centros. Como solucionar todo lo anterior, búscate la vida, lo importante es que tienes título.
De vez en cuando cogen a unos pocos de esos que hay que integrar y se hacen una foto con una “entidad sin ánimo de lucro”, pero luego como alguno quiera seguir buceando se encontrará con títulos pero con muchas barreras. Esto no se hace con maldad, sino con el desconocimiento de la diferencia entre el termino integración e inclusión.
¡MIREN NO! yo no quiero que me regalen nada, que la vida está muy dura para todos, y entiendo que tengo que aprender otras pautas concretas para bucear con seguridad, pero déjense de tonterías y no me integren, INCLUYANME!
Piensen en equipos y neoprenos que nos valgan a todos, puntos de inmersión para todos, barcos para todos, titulaciones que me permitan bucear con quien quiero, que ya nos adaptamos nosotros, hablen de accesibilidad.
Cada persona con diversidad funcional (discapacidad) es un mundo, y no van a ser mis piernas las que me capaciten para bucear, será mi aptitud.
Si siguen sin entender porque estoy triste, voy a utilizar unos ejemplos que nos gustan mucho a mi colectivo:
Qué pasaría si una certificadora o un centro no dejara bucear a una mujer por ser madre, bueno, si hace la titulación de ” buceadora con hijos”, sí, o no dejara bucear a un negro porque luego huelen los neoprenos mucho a negro y su certificación solo les deja bucear con negros o a un gordo porque su flotabilidad… y no vamos a hacer neoprenos grandes que se ven feos ¿quién los va a comprar?
Lo que pasaría es que nos echaríamos las manos a cabeza.
No hace tanto que los negros entraban por la puerta de atrás, ni hace tanto que no se contrataban mujeres, no hace tanto que no queríamos inmigrantes y ahora nos queremos ir nosotros.
Mi estimada “industria del buceo” yo no quiero integrarme quiero que me incluyan y que me cueste y fabriquen igual un neopreno con una cremallera pensada para mí, que para una mujer o para un macho ibérico estándar del buceo.
Mis estimadas “certificadoras adaptadas” déjenme decidir con quién buceo, sí ya estamos certificados, ustedes nos cualificaron, ya valoraremos nosotros que necesitamos en el agua.
Quiero bucear “en negro”, sin marcas ni nombres hasta que piensen incluirme. Buceo con personas no con certificadoras, buceo con centros, no con simples negocios, yo lo que quiero es ver pececitos y no quiero tener que volver a explicar que lo que soy, porque soy simplemente una persona que quiere bucear.
Me gustaría que mis palabras se entendieran como una crítica constructiva y nos sirvan para reflexionar y mejorar.
Julio Verne ya estaba loco y Cousteau también y ahora ustedes viajan al fondo del mar con su mujer que resulta que es negra.