El placer de vivir

” entender para desentender, decir que no para darte cuenta de que era que sí, ese proceso que requiere un esfuerzo se llama; el placer de vivir”

Puede que el gran placer de vivir no resida en lo que creemos bueno, bonito, divertido, o deseable, sino en caminar por la delgada línea que nos lleva a ello, soñar donde llegaremos, perder algo para aprender a ganar otra cosa, el esfuerzo de llegar arriba de la montaña, son los grandes placeres de  la vida; entender para desentender, decir que no para darte cuenta de que era que sí, ese proceso que requiere un esfuerzo se llama; el placer de vivir.

A medida  que he aprendido esto, me he sentido más afortunada, y me he enamorado más de la vida, sin miedo, porque cada cosa que venga no tiene que tener el mismo color al principio que al final  y sobre todo porque todos los días vuelve a salir es sol.

Así que, transparente, asustada, pero ilusionada, voy a contar mis cuentos, cuentos de viajes, sirenas, lloros, lecciones y alegrías, muchos me dijeron que merecían ser contados, y ahora eso lo juzgara cada uno de los que quieran pararse por aquí a dejarme que les cuente mis cuentos; mi placer de vivir.

El LÍMITE DE LOS SUEÑOS,LO QUE NO SABEMOS SOÑAR

“La razón, es una consecución de preguntas que me llevan continuamente a darme cuenta de que el único límite existente es aquel que no llegas a soñar, porque tu mente no conoce, e incluso podría decir, que ni siquiera está ahí, porque en muchas ocasiones, lo que por ti mismo no soñarías se convierten en realidades porque otros con los que tuviste la suerte de cruzarte  soñaron”

 

Si hay que definir este blog de forma sencilla, diría que es un blog de viajes, y que la excusa para viajar fue y es el buceo.

Si busco las verdaderas razones que me llevan a contaros mis experiencias, tengo que decir que la razón del blog no es más que la que me llevo al mar y a viajar, lo cual no la convierte en una razón sencilla aunque sea la misma.

La razón, es una consecución de preguntas que me llevan continuamente a darme cuenta de que el único límite existente es aquel que no llegas a soñar, porque tu mente no conoce, e incluso podría decir, que ni siquiera está ahí, porque en muchas ocasiones, lo que por ti mismo no soñarías se convierten en realidades porque otros con los que tuviste la suerte de cruzarte  soñaron.

¿Y si vamos donde no podríamos ir? ¿Y si la fórmula matemática para hacerlo no existe? ¿Y si no somos patrones, sino tan diferentes que ni alcanzamos a clasificarnos? ¿Y si no queremos formar parte de ninguna estructura, más que de la nuestra?

Si nos preguntamos y nos preguntamos, no deberemos nada, ni tendremos que ser nada ya existente, seremos lo que queramos, seremos nuestras circunstancias y nos enriqueceremos de los seres con los que nos  crucemos, sin más productividad que la que cada uno queramos dar en cada momento.

El buceo, los viajes y sus circunstancias son una ocasión de preguntarme y enriquecerme, así que por qué no tomarla, si no hace daño a nadie, y porque no contarla, si tal vez alguien quiera conocerla.