Desmontando la superación. DTS 2017

El pasado 4 de marzo, Inma Marín me invitó a participar, contando mi historia como buceadora, en una charla en el Dive Travel Show para presentar su proyecto ‘she liv.es.’

El tiempo era muy limitado y éramos muchas asique fui rápida en mi presentación.

Os dejo aquí, el video que proyecté y algunas reflexiones que quería compartir y se quedaron en el tintero y que así también puedo compartir con quien no vino.

Gracias por acompañarme a los que estuvisteis y a Paula por este maravilloso video.

DESMONTANDO LA SUPERACIÓN

La propuesta de plantear que quien ha buceado conmigo en su mayoría lo ha hecho por puro placer me puede llevar a ser apedreada por quienes saben del esfuerzo que supone meterme al agua, pero sin quitarle miga a lo conseguido trataré de explicarme.

Tras cinco años de historietas de viajes de buceo creo que en general el mar nos apasiona a todos porque pone de manifiesto que nos necesitamos para mucho y que para disfrutar de algo tan hostil como es el mar, funcionar en equipo permite el disfrute. En parte, creo que nos gusta darnos cuenta de esto, porque la tierra es igual o más hostil, y en ella nos adiestraron para digerir demasiadas cosas de forma individual y autosuficiente, aunque esto es otra historia.

Podría con esto afirmar que no buceo por tener sensación de libertad sino por perder el control y sentirme en las  manos de quien decido confiar.

Continuando con la idea de necesitar de muchos debajo del agua caigo en la falacia de la superación, que se ha asociado en este mundo a mi persona.

La superación, a mi parecer, al menos como un concepto que se logra de forma individual y pese a todo, es una mentira peligrosa, ya que supone un sobreesfuerzo agotador y nos impide mostrarnos débiles y vulnerables, algo que también necesitamos decirnos para no creernos tan capaces y poderosos. Pese a todo y por encima de todo, no puede ser un buen mensaje.

Por eso creo que bucear conmigo no es solo una cuestión de superación por mi parte y de solidaridad de los demás. Creo que nos supone un nuevo reto que nos apetece, a quien le apetece, y se logra en conjunto por darnos un gustazo, por placer, por placer en equipo.

¿Gozamos? Gracias a todos los que lo hicisteis conmigo.

 

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Puesta de sol

Su cerebro le ha robado los brazos a Mr. Potato y, literalmente, los ha encajado a ambos lados, uno por lóbulo, en su gelatinosa piel. Sus dos nuevas extremidades cerebrales, agarran fuertemente dos piolet bien afilados y comienzan a subir el primer pedrusco.

Su cerebro avanza impaciente, pensando más lejos del siguiente obstáculo , mientras sus nuevos brazos, armados de coraje, tienen suficiente trabajo y más con clavar el piolet en el siguiente nivel.

En la parte trasera de esta masa rosada donde los axones trabajan incansables, lleva cosida a máquina y con doble costura una muñeca hinchable sin aire, de 165 centímetros, pechos pequeños y  sin orificios morbosos.

Como su eterna acompañante se arrastra tras él sin necesidad de cruz.

Cada movimiento que realizan sus estrenados apéndices, lleva por detrás 165 centímetros de plástico, que se deslizan inmóviles con la fricción como único contacto con el suelo. Él continúa  pensando, logrando olvidar entre cavilación y cavilación las sensaciones y peso que la muñeca supone en cada paso que marca su progreso.

Cada metro escalado es una nueva perspectiva para su mirada perdida de ojos invisibles. Perspectivas que no calman su pensamiento, sino que añaden factores que hacen rodar confabulaciones distintas que siempre llegan al mismo punto. La altura que gana con cada conquista de espacio se acompaña de una suave brisa sin gaviotas.

Lúcido, mas de lo que cree, sostiene el cuerpo deshinchado con una mano mientras con la otra, el piolet sube un pedrusco de un solo salto, parando su pensamiento un instante y dejando escapar una sonrisa a su ego por la proeza.

A la altura suficiente, en un punto de la ladera, se para y comienza a inflar su cuerpo de plástico, lo justo para conseguir que se siente en una postura fija junto a él, sin tirar de las costuras que no cedieron ni un ápice durante el recorrido. Son uno.

Su viscoso cerebro mira a la muñeca sin rencores y dejándose llevar por un sentimiento que aún no entiende, se posa sobre su inexpresivo hombro y dirige la mirada hacia el mar para contemplar otra caída del día.

Su cerebro esta cansado, la muñeca dolorida. Desde la punta de la otra montaña parecen tranquilos, podrían desatar las más podridas envidias.

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Razones

Te miraría una y mil veces si fuera siempre como esta primera. Un cosquilleo que nace en los pies y escala cada fibra de mis músculos paralizándolos más lejos del movimiento, paralizándolos en el deseo de la huida, una huida necesaria porque tengo miedo. Miedo, pavor y un morbo que se deposita en mis carrillos que vasculan sangre en cada poro que me sonroja y muestra en mi cara el placer, un placer visible en el instante en que mis ojos desvían mi mirada, asustados por el encuentro que se acerca a mi , nuevo, excitante, sin aire. Con una bocanada grande busco la salida a un contacto que espero. Preparo una sonrisa que mis labios balbucean levemente aterrados. Cierro los ojos que no tardaran en abrirse porque no están dispuestos a perderse un encuentro que no saben si se repetirá, y si lo hace, no será igual, porque nunca es igual. El latido rápido de mi corazón me lleva a la cima donde la milésima anterior a volver a respirar nuevamente, me deja situarme en la escena, para saber que estoy experimentando el acto de encontrarme ante mi un lugar desconocido que voy a explorar desde el interior hacia fuera, y no me arrepiento, viajar es mi placer eterno.

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DIARIO DEL HIELO II

Miercoles 25. 4 días para el hielo

Nieve y Asistencia personal

Encuentro en internet un video sobre la estación de esquí y esta todo blanco. Hay nieve y más nieve,  y un montón de esquiadores jugando con la velocidad y la adrenalina. Mi imaginación vuela y me veo integrándome en el lugar, con mi silla manual clavada en la nieve y mi asistente roja y sudorosa intentando moverla para llegar a la tienda de souvenirs. En el video también aparece un balneario con un montón de esos esquiadores y familias felices disfrutando de chorros de agua y burbujas. Mi mente vuelve a jugármela y me veo ataviada con el bañador y siendo llevada por dos amigos. Uno me agarra de los sobacos y otro de las rodillas y  me bajan por la escalerilla de una de las piscinas, mientras yo sonrío al público, que no puede evitar percatarse de mi entrada triunfal.

Mientras escribo esto, mi asistente personal guarda mi equipo de buceo para el viaje.Ella ha buceado conmigo y sabe lo que necesito, pero va tachando de la lista que yo le hice. Yo decido y participo aunque nunca he agarrado mi mascara de buceo. Sé a qué huele y la he sentido en la cara.

La asistencia personal, como  recurso,  me permite decidir si quiero pedir ayuda, decidir que, cuando y como, sin dejar mi voluntad en manos de otros que puedan decidir que parcela de autonomía me dan dependiendo de el tiempo que pueden dedicarme o de cuanto crean (ellos) que es de importante aquello que quiero hacer.

Me permite ir a bucear al hielo y que mi madre se eche las manos a la cabeza, sin tener que presenciarlo a 2 grados bajo cero. Ella estará en algún lugar calentito comentándole a una amiga;  “que necesidad tiene esta muchacha de hacer eso”,  y mi madre, hará su papel de madre en igualdad de derechos que cualquier otra madre, sin pagar ningún precio por tener una hija tetraplejica, “minusválida”.Cuando yo soy libre mi madre es libre y mi asistente personal en una mujer con trabajo.

La mayoría de las madres con “hijas minusválidas” tienen que dejar de ser madres para cuidar hijas adultas y la mayoría de las “mujeres minusválidas” no pueden ejercer una voluntad real, no tienen asistencia personal, y la mayoría de las mujeres que podrían trabajar potencialmente como asistentes personales no existen.

Yo soy una de esas pocas “ mujeres minusválidas” que no soy la mayoría, por eso puedo ir al hielo a bucear con otras “ mujeres normales” y puedo decidir no ir.

La asistencia personal es un derecho recogido en la Convención de los derechos de las personas con discapacidad, pero no lo sabe mucha gente.

Voy terminando los preparativos, ya tengo las cadenas para el coche y nos estamos organizándonos para ir juntos. Son unas 5 horas de viaje. Mi imaginación vuelve al lugar, todo blanco y mucha nieve rodean la furgoneta.

 

 

 

 

 

 

 

 

DIARIO DEL HIELO

Lunes 23. A 6 días del hielo.

Cardiaca y “Normal”

No es que tenga miedo a perecer en la nieve, ni que este pensando  cómo reaccionará  mi cuerpo a los no sé cuántos grados bajo cero (la cifra exacta no la he querido ni preguntar) a los que estará bajo el hielo. Creo que estoy cardiaca, en gran parte, por el miedo a todo lo que no puedo controlar. La psicosis del control  no vino con la silla ni con la diversidad,la traía yo en los genes (o es un trauma que me causo mi padre el día que nací) pero lleva años conmigo, y ciertamente  se incrementa y se hace latente ante situaciones en las que hecho de menos no poder poner las manos delante cuando me puedo caer. Creo que meterme en un agujero  helado en una estación de esquí, es una de esas situaciones en las que sin manos, si me tengo que caer, me voy a caer igual, así que si acordonó la zona previamente, mejor, y eso, exige control.

Hoy mordería lo que fuera del manojo de  nervios que soy, quiero saber ya el final de la aventura y me digo que después de ésta me dedicare a leer y pintar el atardecer de mi ventana, como me propuse hace pocos años, aunque sé, que no es verdad.

Hice casi toda la maleta por la mañana y pase el día actualizando el bloc de notas con tareas pendientes importantísimas.

Según lo escribo me doy cuenta de lo estúpido del asunto y vuelvo a abrir el bloc de notas y añado “ llamar a mama para ver cuando recoge al perro”. Continuación de lo estúpido.

Que estas sean mis emociones y tareas de hoy, me acerca más a Britge Jones que a una tetraplejica al uso  y me lleva a pensar donde me situó yo, más allá de lo que un primer vistazo pueda decir mi cuerpo a los demás.

No le voy a quitar mérito a mi día a día o a el camino recorrido, pero no ver mi situación privilegiada dentro de mi colectivo, seria dármelas de ciega.

Debería cerrar mi diario rosa de hoy, proponiéndome contar a lo largo de estos días, intercalado  a las peripecias del buceo, con que recursos estoy contando yo para poder sentirme “ Sindy vacaciones”, que cambiarían la vida de mis iguales “las mujeres minusválidas” para ir a bucear al hielo o para hacer lo que se les pusiera en los ovarios. Consciente de que es complicado hablar del derecho a bucear o a hacer macramé mirando a la luna, en tiempos de vacas flacas. El derecho a decidir como queremos vivir o a que dedicamos el tiempo libre, no es menos derecho que otro y de todos habrá que hablar. Dejando claro, que no me propongo arreglar el mundo en un diario de buceo.

Lo mas interesante del día de hoy, no son los preparativos del viaje, sino darme cuenta de que tengo mas ganas de hablar de la importancia de ser libre para poder tomar la decisión de ir a bucear al hielo, que de hablar de mi.

Buenas noches.

 

 

UN OASIS, ¿NO LO VES?

Canto a los momentos que no se cuentan.

UN NUDOUNA BOLAQUEMA. Un vómito vacío, un insulto, no, muchos insultos, reproches.Asfixia. Un nudo que asfixia a la altura del estómago y genera un vómito vacío que deja una bola que quema. Quema para siempre en los cuerpos que tienen algo que callar, que tienen algo que aguantar. Duelo interminable, inexistente, tapado por la obligación de moverse, porque quien para MUERE. Vomitar sentimientos oscuros usando malas palabras, perdón,  palabras duras a quien te quiere. El vómito es más agrio cuando más se logra callar. Respirar. Controlar una respiración que se descompasa, no, que se para. Ahoga. Un nudo, de cuerda gruesa de paja ocupa. Tragar saliva, no pasa. Llorar, ¿cómo se hace eso? Quema, y no cesa de hacerlo. Olvidar, no, no pensar. Atrapa. Es real. Una bola enorme sin cartel de salida. Se      cuela     por    un      instante      un      hilo      de      luz      entre      el      nudo      de    cuerda.       Un       poco       de        AIRE,       respiración         con         ritmo,         algo          de           color           en          las           mejillas,       el suficiente para poder responder -bien, gracias.-.

Amanece, unas 12 horas de luz, levanta, sostente, hay una fecha de calendario que tachar.

 

Villacañas - Laguna larga - m.de agua

CRÓNICA DE UNA CHARLA ANUNCIADA

…las pasiones, precisamente por ser pasiones, no siempre nos dan alegrías, a veces también se revuelven en nosotros mismos…

Hace unos días participé en una charla sobre “buceo adaptado”. La titulé “un acercamiento al buceo adaptado”. Sin duda fue un acercamiento, pero más bien al estilo “bienvenido Mister Marshall”, vino bastante gente y fueron muy participativos, lo cual valoro mucho. Yo, en la parte que me toca, creo que no conseguí explicar lo que fui a explicar.
Pensé que sí podía, que sin caer en el aplauso fácil o en la casilla de la “superación” podía explicar qué hago y cuál sería el ideal de buceo que necesitaría alguien como yo. Pero no, no estaba preparada, y sigo sin estarlo, para explicar racionalmente y en diapositivas qué es esto de bucear con una diversidad. No pude ordenarlo. Me dolió analizarlo (aunque fue muy necesario), perdí la razón, no utilicé buenos argumentos, y eso, me dolió más.Cartel charla

Mi “inclusión” en el mundo del buceo comenzó con una salida con una fundación que hacía “buceo adaptado”. Después mi personalidad, las personas con las que me he cruzado y el mundo me han permitido bucear mucho más allá de lo que nunca hubiera imaginado, hasta el punto de sentir la necesidad de querer compartirlo en un blog como este, en la radio, en charlas, destapándome y publicando mis sensaciones, mis sentimientos, mis preguntas y frustraciones.

El buceo es para mí una pasión. Y las pasiones, precisamente por ser pasiones, no siempre nos dan alegrías, a veces también se revuelven en nosotros mismos, llegan a lo más profundo, generan que nos cuestionemos lo que creíamos tener claro, trabajando incluso en nuestro subconsciente para descubrirnos algo.

Ahora no quiero mandar preguntas al aire, quiero tomar decisiones. La primera; decido que yo simplemente buceo (en twitter; #yotambienbuceo), que soy dependiente para hacerlo, sí, que mis inmersiones se las debo a quienes me ayudaron y me ayudarán, y a mis ovarios. La segunda decisión es seguir escribiendo sobre ello y la tercera, no analizar demasiado qué estoy haciendo. Los amantes se disfrutan, pueden contarse, pero para qué puntuarlos o encasillarlos si así pueden perder la magia del momento y la posibilidad de sorprendernos si repetimos.

Lo siento, estoy enamorada. Puedo hablar de ello sin guión e intentar contar qué siento. Te puedo decir que leas el blog, que hablemos de ello con unas cervezas o, si prefieres, que me mires a los ojos cuando salga del agua y saques tus propias conclusiones.

Gracias a los que fuisteis a la charla y a mis compañeros ponentes, por ayudarme a pensar y gracias a Teodora Tarta, una chica que se acercó a mí al final de la charla. Estaba ilusionada, me lo dijo, pero no hubiera sido necesario que lo hiciera, sus ojos y su sonrisa ya habían hablado por ella. Pensé que no quería perder la mía y que ojalá mis ojos transmitiesen sólo la mitad de lo que lo hicieron los suyos. Sin duda hará todo lo que se proponga.

Os dejo el video que preparamos para el final de la charla. Intentamos que fuera lo más accesible posible, haciéndolo audio-escrito.

Próximo reto: hacer el blog más accesible a todos.