Hicimos accesible el Mar Rojo

Como conseguimos hacer accesible el Mar Rojo es una historia y que realmente lo conseguimos quedará en la opinión de cada uno, lo que quedo claro es que sin “peros” el barco fue un lugar bastante inaccesible en el que pasar más de  8 días de navegación.barco-completo

Por una parte lo hicimos accesible porque no habíamos o, mejor dicho, no había pensado mucho en ello, fui como se dice: “a la aventura” o también podría decir que: “me tire al charco” y tire conmigo a todo el que me ha ayudado a realizar este viaje, por lo que puedo decir muy alto que hicimos el Mar Rojo accesible a tirón de riñones de asistentes y compañía y eso si que os aseguro que no tiene precio y estoy eternamente agradecida.

El barco comenzaba con 3 escalones a la zona de trajes y equipos, continuaba con un salón que en la misma entrada tenía las escaleras a los camarotes y me impedía pasar al salón con la silla, la escalera a los camarotes de abajo era extremadamente empinada y para los camarotes de arriba teníamos una escalera de caracol, no era posible transitar con la silla por ningún lugar del barco.

Creo que el primer día sin decirnos nada todos pensamos como narices nos lo íbamos a montar, pero como nadie nos dijimos nada empezamos la vida a bordo.

Para moverme de un lugar a otro,alternábamos el invento de la cuerda al estilo mochila, con la técnica saco de patatas y la técnica de los recién casados que entran por la puerta, reducimos las duchas al mínimo,sentada encima del váter y para vestirme mi asistente fue adquiriendo posturas que no salen ni en el kamasutra.

A todos nos dolía algo y todos estábamos hartos de, pero salió porque por una cosa u otra la sonrisa no se nos borro el tiempo suficiente como para dejar de intentarlo. A mí las inmersiones me mantenían la sonrisa, a mi asistente, los bailes en cubierta le daban aire, los compañeros siempre atentos, a mi instructor las siestas que se metía para volver a pillar fuerza para agarrar mi grifería y descubrirme las maravillas que teníamos debajo, y a la tripulación nunca se les quitaba la sonrisa cada vez que se les pedía ayuda para subir, sobre todo a Mahmud, un gran hombre que pario Egipto, que puso en mi camino para que pudiera realizar ese viaje y que seguramente ahora este trabajando en un barco a destajo en la pecera del mundo.elena-y-mahmud

¿Hicimos accesible el Mar Rojo? yo creo que sí, ¿cómo? sin perder la sonrisa.

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5 pensamientos en “Hicimos accesible el Mar Rojo

  1. Primero lo inventásteis y finalmente conseguísteis hacerlo accesible por eso, por el esfuerzo y por las ganas que le habéis puesto merecéis todos una estatua en la Plaza Mayor jajajajajaja me he partido el pechamen con la narración, muy explícita me dolía todo al final del relato jajajajajajaja

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