Mi historia o … un cuento

Ilustración,Pablo prous

  “Así que para no faltar a ninguna y faltar a todas, no voy a contar mi historia, voy a contar un cuento, para que la realidad no se me enfade y alimentar el subconsciente”…

Las historias siempre tienen múltiples versiones, a mí de la mía me contaron la versión médica, la diagnóstica y luego descubrí que había muchas más: las que yo me había montado siendo casi siempre la heroína, las que se habían montado los de fuera, algunas para mandarlos a la cámara de gas. Las hay duras, de ensueño, reales, bonitas, graciosas, posiblemente todas encierran algo de verdad, así que para no faltar a ninguna y faltar a todas, no voy a contar mi historia, voy a contar un cuento, para que la realidad no se me enfade y alimentar el subconsciente.

El cuento comienza así:

Una calurosa mañana de septiembre, allá por el comienzo de los días que quebraban los bancos americanos que anunciaban la famosísima crisis actual y en la que  los políticos peleaban aquello de si se llamaba crisis o recesión, apareció en las costas de Barcelona, bueno, más en la A-7 que en la costa, pero eso ya es contar versiones y no cuentos, así que como decía, apareció en las costas de Barcelona varada una sirenita pelirroja, pronto las gentes que estaban cerca fueron a socorrerla. Unos decían de echarla al mar y otros que no, hasta que un hombre que por lo visto apagaba fuegos, y se hacía llamar bombero advirtió que se podía haber hecho daño en la espalda ya que no movía la cola y tampoco casi los brazos.

Dónde la llevamos se preguntaban todos, mientras, corrían y saltaban alrededor de ella, ya que la arena de la playa quemaba mucho. Una voz dijo: ¡al Hospital del Mar! muy apropiado, pensaron.

El hombre bombero había tenido razón, la sirenita se había hecho daño en la espalda y no movía ni la cola ni  los brazos muy bien. Después de meses de hospital en hospital comenzó a hacer su nueva etapa, no era lo ideal, pero con su silla de ruedas recorría la ciudad y hacia su vida.

Un día hablando la sirenita con un cangrejo en la playa le comentó que un pez le había dicho, que un pulpo le contó, que una sepia, con la que paseaba muchas noches, le dijo que un delfín  había visto a tritones, sirenitas y atunes en silla de ruedas buceando.

La sirenita saltó de contenta, bueno no saltó, pero como si saltara y pensó que tal vez ella también podía  volver a meter la cabeza bajo el agua. Se puso a indagar y comenzó a bucear, con ayuda, pero volvió al mar.

Dicen algunos peces de los que llegan a mercamadrid antes de ser comprados, que andantes “locas y locos” ayudan y bucean con la sirenita y otros peces en silla de ruedas y que ella está la mar de contenta, que quiere recorrer el mundo buceando si la vida se lo regala.

Así que como el huevo y la gallina, ¿Qué fue antes, la sirena que quiso caminar o la sirena que se fue a bucear?, cuando está en su silla mirando el atardecer, ni ella lo sabe, y cada vez le importa menos.

Ahora, ¿cuál es tu historia? o mejor ¿me cuentas tu cuento?

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3 pensamientos en “Mi historia o … un cuento

  1. Las sirenas como tú no queréis caminar… Queréis vivir soñando y soñar viviendo, y ésa es tu esencia, siempre desprendiendo aromas personales de ésos que uno nunca rechazaría. Por algo eres sirena… Porque la belleza de tu ser invisible es como la del de ellas…

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